Partimos como a las 5 o 6 am llegando a la falda del cerro La Campana como a las 9 am
Comenzamos a caminar, la subida no parecía muy larga ni tan dura, fácilmente pasaron 2 horas caminando por el sendero, entre matorrales y vegetales aun verde, que se mantenía por un pequeño camino de agua que bajaba de las montañas cercanas, todo parecía ir bien,
no había agotamiento hasta el momento, comimos unos ricos pan a la mitad del camino, los cuales se hicieron muy poco, pero decidimos dejar hasta llegar a la cima, cuando llegamos a la mitad del camino mirábamos hacia arriba y volvíamos a ver que nos faltaba poco, pero a la vez no sentíamos que avanzáramos.
Nos metimos a la mina antes de seguir y nos sacamos algunas fotos,
desde allí comenzó la vegetación seca, el aspecto gris de la montaña se resaltaba antes nuestros ojos,
árboles completamente sin hojas y comenzaba a asomarse la nieve .
Esa nieve dura, que más bien era hielo, nos impedía subir con facilidad, tropezábamos, resbalábamos, pero insistimos en seguir, de un momento a otro pareció que la nieve salió de la nada, la subida se dificultaba aun más, de un momento pensamos en dejar de subir, pero no nos rendimos.
El camino se perdía por la nieve, las señaleticas apenas se veían y parecía que mientras mas subíamos cada resbalón podría convertirse en un tropezón mortal que podría llevarte a un precipicio y a un golpe con laguna roca….
Después de aproximadamente 4 horas de subida logramos llegar a la cima, que para suerte nuestra, desaparecía el hielo.
Todo valió la pena,
pues se respiraba un aire tremendamente confortable, y nos sentíamos parte de nuestra tierra, de nuestro mundo, se veía un cielo hermoso bañado de nubes, las cuales se perdían a través de la montaña..descansamos pese al tremendo sol , nos refrescaba la ilusión de la naturaleza, quería que todos vieran y sintieran lo que estábamos viendo..
Pensé que tal vez en otros lados del mundo e incluso en otros lados del país hay lugares tan hermosos como éste, pero en el momento solo apreciaba el que estaba a vista nuestra.
Hicimos unas llamadas para decir que habíamos llegado bien, luego comimos aquellos panes que los sentimos tan sabrosos, tratamos de cazar algunas lagartijas que abundaban, solo para pasar el momento,
y luego de unas horas bajamos, lo cual se nos hizo aun más difícil, pues no encontramos el mismo camino, y bajamos por un lugar que había más hielo, y por ser bajada veíamos una pendiente mucho mas inclinada, asi que nos fuimos resbalando con el trasero y afirmándonos con las rocas y árboles que se asomaban, lo malo es que no fuimos preparado para la nieve por lo que cada ves que nos afirmábamos de los árboles para frenar la velocidad de resbalarse nos dolían las manos…
En fin, logramos por suerte bajar sanos y salvos y nos devolvimos a nuestra ciudad con una gran satisfacción y un dolor de piernas que solo lo sentimos después de levantarnos del asiento del bus.
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